Uno de los mayores riesgos que enfrenta cualquier zona de desastre es el brote de enfermedades infecciosas, especialmente las transmitidas por vector.
En Acapulco y los municipios de Guerrero afectados por el paso del huracán Otis, expertos en Salud advierten de los casos de dengue y otras enfermedades que puedan presentarse, asociadas al agua estancada, la falta de saneamiento y la ausencia de agua potable.
De acuerdo con los datos del Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, hasta la semana 42 del 2023, es decir, la que concluyó el día 30 de octubre, en México había una cantidad significativamente superior de casos de dengue, respecto del mismo periodo del año previo.
A estas fechas el Estado no era una de las entidades con más casos, pero eso podría cambiar en las próximas semanas.
La zona, al ser costera y con un clima predominantemente caluroso, los factores de riesgo de brotes de enfermedades tropicales son siempre latentes, pero después de la devastación se encendieron todas las alarmas.
De acuerdo al El País, la doctora Sofía Sánchez Piña, investigadora de la Facultad de Enfermería de la UNAM, considera que el Gobierno debería declarar una alerta epidemiológica no solo por dengue, también por otras enfermedades infecciosas como la hepatitis, tifoidea, salmonela por agua y comida contaminadas.
La doctora explica que la falta de agua potable provoca infecciones intestinales, deshidratación, diarreas, vómitos y fiebre.
El cambio climático no solo está afectando a la existencia en el Pacífico de huracanes cada vez más devastadores, también trae consigo un aumento de las temperaturas que está poniendo en riesgo la propagación de enfermedades.