Canadá registró la temperatura más alta de su historia en un momento en que el oeste del país y el noroeste de Estados Unidos se encuentran viven una ola de calor sin precedentes que ya ha dejado decenas de muertos.
Este martes, los termómetros alcanzaron los 49,5°C en el pueblo de Lytton, ubicado en la provincia de Columbia Británica, por tercer día consecutivo; rompiendo los récords alcanzados el domingo y el lunes que ya habían batido un registro preexistente de hace 84 años, dijeron las autoridades.
A causa de este fenómeno ya ha habido más de 130 muertes repentinas en la ciudad portuaria de Vancouver, en su mayoría ancianos o personas que tenían problemas de salud, y el calor fue un factor determinante.
El noroeste de Estados Unidos también ha registrado máximos históricos y una serie de víctimas fatales.
Es probable que el número de muertes aumente pues algunas áreas aseguran que han respondido a incidentes de muerte súbita, pero aún no han recopilado las cifras.
Se le llama “domo de calor” (alta presión estática que actúa como la tapa de una olla) que se extiende desde California hasta los territorios árticos. Las temperaturas son más bajas en las zonas costeras, pero en las regiones del interior es sofocante.
Los expertos aseguran que se espera que el cambio climático aumente la frecuencia de estos eventos extremos. Sin embargo, es complejo vincular lo que está sucediendo hoy con el calentamiento global.
“Es intolerable, estamos acostumbrados al calor, y es un calor seco, pero 30 grados es muy diferente a 47” declaró Meghan Fandrich, que vive en el pueblo de Lytton.
El calor ha sido lo suficientemente intenso como para derretir cables. El servicio de tranvía de Portland, de hecho, tuvo que cerrar el domingo debido a problemas operativos.
Este martes, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió de que “las temperaturas extremas representan una gran amenaza para la salud de las personas, la agricultura y el medio ambiente”.