Uno de los tifones más potentes que han azotado Japón en las últimas décadas tocó tierra el jueves 29 de agosto, dejando al menos tres muertos y causando cuantiosos daños, con las lluvias torrenciales que azotan el sur del país.
El tifón Shanshan, con rachas de viento de hasta 252 km/h, llegó a la isla de Kyushu, la principal isla del sur del país, donde viven 12.5 millones de personas, aunque al tocar tierra perdió intensidad, con rachas de 160 km/h como máximo.
Sin embargo, su peligrosidad radica sobre todo en las lluvias torrenciales, que provocaron un alud mortal.
Las víctimas son tres miembros de una misma familia, una pareja de unos 70 años y su hijo treintañero, murieron por un deslizamiento de tierras que sepultó su vivienda, en Gamagori, en el centro de la prefectura de Aichi.
El miércoles autoridades habían emitido el nivel máximo de alerta en algunas zonas y aconsejaron a cientos de miles de personas evacuar, advirtiendo del peligro de inundaciones, corrimientos de tierra y subidas del nivel del mar.
El tifón se desplaza lentamente y, según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), podría avanzar hacia la isla principal de Japón, Honshu, y las ciudades de Osaka y Nagoya.
Ante esta situación, el gigante del automóvil Toyota suspendió la producción en sus 14 fábricas de Japón y Nissan y Honda interrumpieron temporalmente la actividad de sus plantas de Kyush.