Una tregua de dos meses entró en vigor este sábado 2 de abril en Yemen, en virtud de un acuerdo negociado por Naciones Unidas con las fuerzas progubernamentales y los rebeldes hutíes, enfrentados en una guerra desde hace casi ocho años.
En este conflicto donde la ONU ha contabilizado cientos de miles de muertos y empujó al pobre país al borde de la hambruna, una tregua anterior, acordada en 2016 entre las partes beligerantes, y otras decididas unilateralmente fracasaron.
“La tregua de dos meses entró en vigor a las 19H00 locales (16H00 GMT). A partir de esta noche, todas las ofensivas aéreas, navales y terrestres deben cesar”, afirmó Hans Grundberg, emisario de la ONU
El jueves, el emisario de la ONU habló por separado con representantes de los hutíes en Omán y, en los últimos días, con los representantes del poder yemení y de Arabia Saudita en Riad.
La coalición afirmó apoyar el acuerdo del gobierno yemení para una tregua así como los esfuerzos de la ONU para consolidarla.
Y los hutíes, confirmaron su compromiso a poner fin a las operaciones militares mientras la otra parte adhiera.
Conforme a esta nueva tregua, que podrá ser “renovada”, 18 petroleros están autorizados a entrar en el puerto estratégico de Hodeida (oeste) y dos vuelos comerciales podrán acceder al aeropuerto de la capital, Saná.
La coalición controla el espacio aéreo y marítimo de Yemen, y sólo se permiten vuelos de la ONU a través del aeropuerto de Saná, un “bloqueo” denunciado por los hutíes.
Saná está en manos de los rebeldes, al igual que los puertos de la provincia de Hodeida. Esos puertos son esenciales para la llegada de asistencia humanitaria.
Después de siete años de intervención, la coalición comandada por los sauditas no logró expulsar a los rebeldes de las regiones conquistadas en el norte del país.