Una neblina anaranjada descendió sobre Atenas, Grecia, con nubes de polvo que llegaron desde el desierto del Sahara, uno de los mayores episodios de este tipo que ha afectado al país desde 2018.
La calidad del aire se vio deteriorada y para el miércoles la Acrópolis de Atenas ya no era visible a causa del polvo, en una nube que llegó hasta Salónica, en el norte.
Las autoridades pidieron a la población tomar precauciones para evitar con afecciones respiratorias, especialmente a quienes ya padecen alguna enfermedad crónica, limitar el tiempo que pasan al aire libre, usar mascarillas protectoras y evitar hacer ejercicio físico hasta que se despejen las nubes de polvo.
Este fenómeno se debe a una masa de aire cargada de partículas finas de arena, arcilla y otros materiales que se origina en el desierto del Sahara, en el norte de África.
Estas partículas pueden viajar miles de kilómetros a través del océano Atlántico, llegando a las Islas Canarias, el Caribe, el Golfo de México, e incluso partes de América del Sur y Europa.
El Sahara libera entre 60 y 200 millones de toneladas de polvo mineral al año.
De acuerdo a las autoridades griegas este es uno de los peores episodios de este tipo en 5 años.