La escasez de helio a nivel global tiene a los médicos preocupados por uno de los usos más esenciales de este gas natural: las resonancias magnéticas, pues este elemento, más ligero que el aire, hace funcionar estas máquinas de diagnóstico vitales.
Una resonancia magnética no puede funcionar sin unos 2,000 litros de helio líquido ultrafrío que mantiene sus imanes lo suficientemente fríos para funcionar.
“El helio se ha convertido en una gran preocupación… Especialmente ahora con la situación geopolítica” afirmó Mahadevappa Mahesh, profesor de radiología de la Escuela de Medicina Johns Hopkins de Baltimore.
El helio es un elemento no renovable que se encuentra en las profundidades de la corteza terrestre, ha sido una materia prima volátil durante años y se está agotando.
Ahora los hospitales se preguntan cómo planificar un futuro con un suministro mucho más escaso.
Hasta este año, Estados Unidos contaba con Rusia para aliviar el escaso suministro. Se suponía que una enorme instalación nueva en aquel país iba a suministrar casi un tercio del helio del mundo, pero un incendio ocurrido en enero cambió todo y aunque la instalación podría reanudar su funcionamiento en cualquier momento, la guerra en Ucrania ha detenido casi todo.
Los hospitales aún no han cancelado las resonancias magnéticas de los pacientes ni han apagado las máquinas. Sin embargo, han visto aumentar los costes del helio a un ritmo alarmante.
La IRM, abreviatura de resonancia magnética, ha sido un elemento básico desde la década de los 80’s, a través de ellas proporcionan imágenes de alta resolución que permiten a los médicos ver detalles de órganos, huesos y tejidos que no aparecen en las radiografías; ayudan a diagnosticar tumores cerebrales, accidentes cerebrovasculares, lesiones de la médula espinal etc, son insustituibles.
No hay una solución rápida, pues ningún otro elemento es lo suficientemente frío para la resonancia magnética.”Sin helio, las resonancias tendrían que cerrarse”