Las inclemencias del clima en Turquía provocaron una severa nevada en la capital, donde a los ciudadanos se les pidió no salir de sus casas ni utilizar sus autos debido al abarrotamiento de transporte suscitado por las fuertes tormentas.
Autos abandonados, vuelos cancelados y rutas colapsadas, fue el saldo que arrojó la nevada que también llegó a Atenas.
Las autoridades de Estambul intensificaron las labores para despejar los caminos que quedaron inutilizados por la nieve y que dejaron a decenas de personas varadas y autos abandonados.
Aproximadamente la espesura de la nieve en algunas áreas llegó a los 80 centímetros, imposibilitando a los automovilistas a avanzar. Algunos decidieron dejar sus vehículos y utilizar el transporte público, mientras otros prefirieron caminar.
Equipos de rescate estuvieron activos a lo largo de toda la noche.
Según el Centro de Coordinación de Desastres, el clima es generado por un frente frío causado por un sistema islandés de baja presión, pronosticando las temperaturas bajas, la aguanieve y las precipitaciones hasta cerca del fin de semana.