El Ejército de los Estados Unidos investiga como homicidio, la muerte del soldado hispano Enrique Román-Martínez, adscrito a la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte.
Enrique desapareció el 22 de mayo mientras acampaba con varios soldados en el parque Cape Lookout National SeaShore.
Los soldados decidieron ir al sitio, a unas 4 horas y media de distancia de Fort Bragg, para el Memorial Day; de acuerdo a los soldados que lo acompañaban, la última vez que vieron a Román-Martínez fue cuando todos en el campamento fueron a dormir.
Sin embargo, fue hasta las 7 de la noche del día siguiente, que los otros soldados llamaron al 911 para reportar la desaparición.
Según Griselda Martínez, hermana del soldado, el grupo que lo acompañaba se encontró con un guardabosques y no dijeron nada.
Durante el reporte al 911, la persona que llamó dijo que habían estado buscando guardabosques todo el día o a cualquier autoridad que les ayudara.
Este caso se suma a la indignación por el caso de Vanessa Guillén, quien fue asesinada dentro de una base militar en Texas.