El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, conmemoró el 75 aniversario de la fundación del Ejército de su país, visitando las tropas y alabando el “poderío irresistible” de su armamento nuclear, acompañado de su hija.
La visita se produjo en medio de indicios que apuntan a que el país estaría preparando un gran desfile militar en la capital, Pyongyang, donde exhibirían los últimos equipos de un creciente programa de armas nucleares.
Más tarde, acudió al banquete donde pronunció un discurso de ánimo a las tropas, elogiando mantener “el ejército más fuerte del mundo” a pesar de las dificultades externas.
Kim y su hija, que se cree que tiene 9 o 10 años, vestían de forma parecida -con traje negro y camisa blanca- y se dieron la mano mientras caminaban por una alfombra roja junto a su esposa, Ri Sol Ju.
Se trata de la cuarta aparición pública conocida de Kim Ju Ae, quien estuvo cerca de su padre mientras este estrechaba la mano de altos cargos.
Los analistas dicen que la decisión de Kim de llevar a su hija a actos públicos ligados al ejército busca recordar al mundo que no tiene intención de renunciar voluntariamente su arsenal nuclear, al que aparentemente considera la garantía más firme de superviviencia y de la continuidad del dominio dinástico de su familia.