Un grupo de miembros del grupo terrorista Estado Islámico (EI) atacó la noche del domingo una prisión en Nangarhar, en el este de Afganistán, dejando un saldo de al menos 38 víctimas mortlaes, entre atacantes, civiles, reos y policías.
En el ataque además resultaron 50 personas heridas, según informaron este lunes las autoridades locales.
De acuerdo con las primeras versiones, un atacante suicida detonó su automóvil cargado con explosivos en la entrada de la prisión, a lo que siguió una ofensiva lanzada por un grupo indeterminado de combatientes, que se posicionaron tanto dentro del recinto como en edificios aledaños.
El ataque inició en las horas finales de una tregua de tres días globalmente respetada entre talibanes y fuerzas afganas por la gran fiesta musulmana de Aid.
En un comunicado publicado por su agencia de propaganda Amaq, el Estado Islámico reivindicó el ataque.
Decenas de familias residentes de los edificios cercanos a la cárcel han sido rescatadas por las fuerzas de seguridad. Sin embargo, es posible que otras varias familias sigan atrapadas.
Unos 700 prisioneros que habían logrado escaparse tras el ataque fueron recapturados, pues la prisión tenía hasta el domingo más de 1.700 detenidos.
Las autoridades reportaron que, entre los muertos, hay nueve yihadistas, uno de ellos el terrorista que se suicidó en la explosión inicial, y otros ocho abatidos por las tropas afganas.