Nazareth es una comunidad diferente a todas en el Amazonas, pues destaca que es un refugio de la diversidad sexual en la zona aparte de ser muy conocida por su vocación agrícola y artesanal.
El lugar es un asentamiento de mil 035 habitantes que está a una hora de navegación de Leticia, la capital del departamento colombiano de Amazonas, en la frontera con Brasil y Perú.
Nazareth se abrió a una diversidad sexual incomprendida al comienzo, incluso en otras comunidades indígenas, todavía ni siquiera se concibe, destaca Saúl Olarte, de 33 años, quien está al frente de un grupo de 12 bailarines.
“Dentro de la comunidad, nosotros, como LGTB, somos los que inculcamos, apoyamos actividades culturales”, dice orgulloso Saúl, quien guía los pasos de los demás jóvenes.
En público se restringen en los besos o lo que llaman “extravagancias”, tampoco, por ahora, caben los transexuales ni parejas conviviendo bajo el mismo techo.
Históricamente excluidos, los indígenas representan el 4,4% de los 50 millones de habitantes de Colombia y están distribuidos en 115 pueblos nativos, según la estadística oficial. En Amazonas son el 57 por ciento de los 79 mil pobladores.