El presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, descartó interponer denuncias contra sus antecesores en el cargo, rechazando que haya venganzas.
Pero se pronunció por que se realice la consulta popular y dejó en manos de la Fiscalía General de la República, la decisión de proceder o no contra el expresidente Enrique Peña Nieto.
Una serie de señalamientos realizados por Emilio Lozoya apuntan al pago de sobornos para minar la presencia del hoy presidente, de acuerdo a trascendidos de notas periodísticas.
Por otra parte, se han difundido aspectos del pliego con el que la FGR pretende imputar al exsecretario de Hacienda y excanciller, Luis Videgaray, que perfila una acusación por traición a la patria y otros delitos en contra de Peña Nieto.
El presidente López Obrador ha mantenido su posición de realizar una consulta popular, autorizada parcialmente por los poderes Judicial y Legislativo, a fin de que sea la sociedad quien decida si se investiga, procesa y juzga a los expresidentes.
La acusación que perfila la FGR contrasta con el sentido de realizar la consulta, en la que el mandatario se define a favor del “punto final”, es decir, dejar atrás los hechos de corrupción para concentrarse en su acción de gobierno.
“No, no puedo hacerlo (frenar acciones de la FGR) Tendría que llevarse a cabo la investigación y los jueces resolver si debe ser o puede ser juzgado (Peña Nieto) en el marco legal vigente. Yo, independientemente de la legalidad, lo que he opinado es que debe participar el pueblo de México”