El 13 de diciembre de 1969 Jorge Mario Bergoglio, fue ordenado sacerdote por el arzobispo Ramón José Castellano, por lo que hoy celebra 52 años de ministerio sacerdotal vividos bajo la bandera de la misericordia, la alegría del Evangelio y una visión profética del plan de Dios.
El Papa Bergoglio nació en Buenos Aires, Argentina el 17 de diciembre de 1936, hijo de emigrantes piamonteses: su padre Mario es contable, empleado en los ferrocarriles, mientras que su madre, Regina Sívori, se ocupaba del hogar y la educación de sus cinco hijos.
Su abuela Rosa le enseñó a rezar y su vocación nació a una edad temprana, cuando aún no tenía 17 años, durante una confesión.
“Después de la confesión, dijo el propio Francisco el 18 de mayo de 2013 en la Vigilia de Pentecostés en la Plaza de San Pedro, sentí que algo había cambiado. Yo no era el mismo. Había oído una voz, una llamada: estaba convencido de que tenía que ser sacerdote”.
Tras su ordenación continuó su preparación entre 1970 y 1971 en España, e hizo su profesión perpetua en los jesuitas el 22 de abril de 1973.
A su regreso a Argentina, fue nombrado maestro de novicios en Villa Barilari, en San Miguel, profesor de la Facultad de Teología, consultor de la Provincia de la Compañía de Jesús y rector del Colegio.
La llamada a la misericordia, resuena a menudo en los discursos de Francisco y en sus exhortaciones a los sacerdotes: “El sacerdote es un hombre de misericordia y de compasión, cercano a su pueblo y servidor de todos”
Los sacerdotes no deben ser “superhombres con sueños de grandeza”, sino “pastores con olor a oveja”, capaces de soñar con “una Iglesia completamente al servicio” y con “un mundo más fraterno y solidario”.