Redacción.- El papa Francisco ordenó abolir este martes el “secreto pontificio” en los casos de abusos sexuales perpetrados por el clero, luego de las crecientes críticas sobre el uso de esa confidencialidad para proteger a pederastas, silenciar a las víctimas e impedir que las instituciones de justicia investiguen los crímenes.
Los líderes eclesiásticos deben proteger la información en casos de abusos para garantizar su “seguridad, integridad y confidencialidad”, señaló el pontífice en un nuevo documento. Sin embargo, el “secreto pontificio” ya no se aplica a las acusaciones, juicios y decisiones tomadas dentro del derecho canónico de la Iglesia católica en casos de abusos.
Además, Francisco amplió de 14 a 18 años el límite de edad en el que el Vaticano considera que las imágenes pornográficas constituyen pornografía infantil.
Las nuevas normas se aprobaron el martes, en el cumpleaños 83 de Francisco, que intenta responder a la explosión global de los escándalos de abusos, a sus propios errores en la gestión del tema y a reclamaciones de víctimas, instituciones de justicia y católicos de a pie, que piden más transparencia y que se exijan responsabilidades a los agresores.
El Vaticano se ha visto bajo una creciente presión para reformar sus procedimientos internos y cooperar más con las autoridades. En os últimos años, su resistencia en ese sentido ha derivado en redadas policiales sin precedentes en sedes diocesanas de lugares tan distantes como Bélgica, Texas y Chile.
Pero incluso enfrentados a citaciones judiciales y cateos, los obispos se sentían impelidos en ocasiones a mantener en secreto las investigaciones internas a menos que recibieran autorización del Vaticano para entregar documentos. La nueva norma señala que esa autorización explícita ya no es necesaria.
El papa convocó en febrero a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo para una cumbre de cuatro días sobre cómo impedir los abusos, donde varios oradores pidieron una reforma del secreto pontificio. El propio Francisco dijo que pretendía ampliar el rango de edad de lo que la Iglesia consideraba pornografía infantil.