Ramiro Gonzales, un preso cuya ejecución está prevista en menos de dos semanas en una cárcel de Texas, pidió que se retrase para poder donar un riñón.
Sus abogados, enviaron una carta el pasado miércoles al gobernador Greg Abbott, pidiendo un aplazamiento de 30 días para que el recluso pueda ser considerado un donante vivo “para alguien que necesite urgentemente un trasplante”
Además solicitaron a la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas, un indulto de 180 días relacionado con la donación de riñón.
Alegaron que un equipo de trasplantes de la Universidad de Texas en Galveston determinó que Gonzalez es un “excelente candidato” por su tipo de sangre poco común, lo que significa que su donación podría beneficiar a alguien que podría tener dificultades para encontrar una compatibilidad.
Las políticas del Departamento de Justicia Penal de Texas permiten a los reclusos hacer donaciones de órganos y tejidos.
Esta previsto que Ramiro reciba la inyección letal el 13 de julio por disparar mortalmente a Bridget Townsend, una mujer de 18 años del suroeste de Texas cuyos restos fueron hallados casi dos años después de su desaparición en 2001.
“Los escépticos pensarán que esto es simplemente un intento de retrasar la ejecución. Pero si ese fuera el caso, creo que se verían muchas solicitudes” aseguró Robert Dunham, director ejecutivo del Centro de Información sobre la Pena de Muerte.