Un hombre de 22 años, residente de Nueva Jersey, fue operado en agosto del año pasado, a dos años de sufrir quemaduras de gravedad en un accidente de auto.
A seis meses de recibir un inusual trasplante de rostro y de manos, Joe DiMeo está aprendiendo nuevamente a sonreír, a parpadear y a tomar objetos.
Los expertos señalan que, aparentemente, la cirugía realizada en el hospital NYU Langone Health fue un éxito, pero advierten que aún llevará cierto tiempo confirmarlo.
Los trasplantes simultáneos de rostro y de las dos manos son sumamente raros y sólo se han intentado en dos ocasiones con anterioridad.
El accidente ocurrió en 2018, Dimeo de 20 años en ese momento, se quedó dormido al volante de su automóvil en la Ruta 22 en Nueva Jersey; perdió el control y el coche chocó contra la acera, volcando antes de estallar en llamas.
Un transeúnte lo sacó del automóvil antes de que explotara, pero él joven sufrió quemaduras de tercer grado en casi el 80% de su cuerpo.
El daño fue tan severo que, aunque sobrevivió, se quedó sin párpados, orejas y gran parte de sus dedos. También tenía graves cicatrices en la cara y el cuello que limitaban su rango de movimiento.
Tras pasar dos meses en coma inducido, DiMeo se sometió a 20 cirugías reconstructivas y a múltiples injertos de piel debido a las extensas quemaduras de tercer grado que sufrió.
En la operación participaron 80 personas en seis equipos quirúrgicos y dos quirófanos contiguos; en uno, las manos y el tejido facial de un donante moribundo fueron cuidadosamente removidos y reemplazados con prótesis impresas en 3D.
En la otra sala de operaciones, las propias manos y la cara de Dimeo fueron removidas con cortes precisos, para prepararlo para el tejido del donante.
La operación bien podría haber terminado con la vida de Dimeo si no se hacía correctamente.
En los brazos, se cortó cuidadosamente cada radio y hueso del cúbito, junto con una serie de tendones, músculos, venas y nervios, para prepararlo para las nuevas extremidades; la mano derecha, la mano dominante fue lo primero y luego la izquierda.
Después de que le quitaron el rostro le colocaron pequeñas placas en la barbilla para ayudar a unir su nueva cara y el puente de la nariz del donante se injertó en lugar del suyo. Los nervios y la vasculatura se unieron para llevar sangre y, finalmente, la sensación al tejido.
Después de 23 horas de la cirugía, se dio la puntada final. Luego vinieron cuarenta y cinco días en cuidados intensivos, seguidos de casi dos meses de rehabilitación hospitalaria.
Aunque la cirugía ocurrió el año pasado, los médicos decidieron esperar hasta estar seguros de que los trasplantes no fueran rechazados, antes de calificar la operación como un éxito.