Por: Julio Fernández
Piedras Negras, Coahuila.- Detrás de cada persona con problemas de adicción hay una historia que pocas veces se cuenta. En la región norte, testimonios recabados en un centro de rehabilitación reflejan que el consumo de drogas no inicia por casualidad, sino por heridas que no fueron atendidas.
Uno de los casos revela que el contacto con las drogas comenzó desde los 13 años, tras la muerte de su madre. Con el paso del tiempo, el consumo se volvió constante, llevándolo a robar a su propia familia y a involucrarse en situaciones que pusieron en riesgo su vida. Fue en ese punto donde decidió pedir ayuda.
En otro testimonio, una mujer relata que su adicción estuvo ligada a abusos que sufrió desde la infancia. Durante años encontró en las drogas una forma de escapar, mientras enfrentaba conflictos personales que afectaron su identidad. Su proceso no solo implicó dejar el consumo, sino reconstruirse emocionalmente.
Ambos coincidieron en un centro de rehabilitación, donde iniciaron un proceso que, aseguran, no fue sencillo, pero sí determinante para cambiar su vida. Actualmente, participan en actividades de apoyo a otras personas que atraviesan situaciones similares.
De acuerdo con el responsable del lugar, la mayoría de los casos están relacionados con problemas emocionales, por lo que el tratamiento se enfoca tanto en la recuperación física como en el acompañamiento personal.