Israel fortificó sus fronteras con Gaza al desplegar 300 mil militares, incluidos reservistas, tanques y artillería, además reforzó sus límites con Líbano, donde cruzó fuego con combatientes de Hezbolá, movimiento proiraní y aliado de Hamás.
El Primer Ministro Israelí, Benjamin Netanyahu, prometió “aplastar” al grupo terrorista y afirmó que cualquiera de sus miembros podía considerarse un “hombre muerto”.
Junto con el exministro de Defensa Benny Gantz anunció la formación de un “gobierno de emergencia” hasta el fin de la guerra con Hamás.
Por su parte, el principal líder opositor, Yair Lapid, no forma parte de la alianza, aunque en un comunicado se precisó que tiene “reservado” un puesto en el gabinete de guerra.
En cinco días de ataques, suman al menos mil 200 muertos del lado de Israel, 169 de ellos soldados, y mil 055 palestinos. Además, decenas de personas fueron tomadas como rehenes o están desaparecidas, entre ellas dos ciudadanos mexicanos.