“Esto es un genocidio” se expresó el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky ante las imágenes de cadáveres de civiles tirados en las calles de Bucha, al noroeste de la capital Kiev, tras la retirada de las fuerzas rusas que estaban en la zona.
La fiscal general ucraniana, Irina Venediktova, informó de que se habían contabilizado 410 cadáveres en las zonas recuperadas en los últimos días. De ellos, 140 ya han sido examinados.
La mayoría se han recogido de las calles de Bucha.
Las impactantes imágenes las tomó la Agence France-Presse este fin de semana. El mismo día en que Ucrania declaró que había liberado la ciudad de las tropas rusas.
Ahora, se empiezan a conocer los relatos de supuestas atrocidades de las fuerzas rusas a medida que se retiran de las áreas cercanas a la capital, luego de un intento fallido por rodearla.
La ciudad de Bucha ha soportado cinco semanas de ataques casi constantes. Ahora funcionarios y grupos de derechos humanos culpan de las muertes de civiles a las fuerzas rusas que partieron de la ciudad.
Por su parte el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se dijo “profundamente impactado” por las imágenes fosas comunes, por lo que plantea serias dudas sobre posibles crímenes de guerra y pidió se preserven todas las pruebas.