Un gran incendio destruyó un campo de refugiados de Moria, en la isla griega de Lesbos, obligando a evacuar a sus más de 12 mil habitantes, sin que hasta el momento se reporten víctimas mortales, aunque sí hay heridos por inhalación de humo.
“La destrucción ha sido masiva”, explicó Faris al Jawad, portavoz en Grecia de Médicos sin Fronteras, quien describió la escena dramática que han encontrado los equipos de emergencia al llegar al campo.
El fuego arrastró las tiendas y contenedores donde viven los migrantes, en el campo que fue construido hace cinco años para albergar menos de 3.000 personas y que se ha extendido.
No está claro qué originó el incendio, pero todo apunta que fue provocado. Algunas fuentes señalan a los propios migrantes, que habrían prendido fuego en protesta por las normas de confinamiento por la Covid-19.
Otras fuentes aseguran que fueron ultraderechistas que acudieron al campo tras saberse que había un foco de coronavirus, pues el fuego se declaró después de que se anunciara que un grupo de personas habían dado positivo y que iban a ser trasladadas a una zona especial de aislamiento.
En medio del caos, los migrantes tuvieron que huir por su propio pie y cargando sus pertenencias para ponerse a salvo.
El Gobierno se reunió de urgencia en Atenas y ya ha desplegado varios ministros a Lesbos, anunciando que declararán el estado de emergencia y que prohibirá la salida de la isla de todas las personas que vivían en Moria para “evitar la propagación”.