Redacción.- A raíz de la pandemia de coronavirus en México, la pobreza se ha recrudecido de manera importante y de acuerdo con un informe del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED), de la UNAM, por lo menos 16 millones de mexicanos habrían caído en situación de pobreza extrema por ingresos entre los meses de febrero y mayo de 2020.
La causa de esto fue la pérdida de empleos y los consiguientes ingresos, derivado de las medidas de distanciamiento social, las cuales detuvieron el avance de la economía, señala el documento, en donde también se revela que esta cifra representaría “el peor escenario” identificado hasta ahora.
Esto implicaría que entre los meses mencionados, el número de gente en pobreza extrema por ingreso habría pasado de 22 a 38 millones de personas, una cifra algo más elevada que la presentada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en donde se mencionaba que el impacto sería de 10.7 millones de mexicanos en pobreza laboral al cierre de 2020.
De acuerdo con los resultados del estudio del PUED-UNAM, “al igual que los del Coneval, indicarían que, probablemente, las transferencias de la administración federal no estarían teniendo un impacto significativo en mitigar la crisis que vive la población”.
Cristian Morales, representante de la OPS en México, informó que los mexicanos siguen teniendo incertidumbre sobre los resultados de las medidas de distanciamiento social, a medida que el semáforo epidemiológico ha permitido la reapertura de algunas actividades.
“Esto hace aún más difícil la adherencia de la población a las medidas de salud públicas que son necesarias para contener esta situación epidémica que estamos observando”, apuntó.
Morales señaló que la Comisión Económica para América y el Caribe (Cepal), en su última previsión, pasó a México de 11.1 a 15.9% de personas que alcanzarán la extrema pobreza.
En este sentido, Jean-Marc Gabastou, asesor internacional de emergencias en salud de la OPS, señaló que aunque México ha sido criticado por su manejo de la pandemia, principalmente por las cifras de casos confirmados y decesos, la realidad es que los modelos de medición no son precisos para tomar una decisión absoluta y solo sirven para orientar.
“Lamentablemente, para COVID-19 no tenemos historia, entonces es muy difícil hacer proyecciones sobre algo que desconocemos”, concluyó sobre el desfase en los conteos.