La pandemia por COVID superó este lunes los 5 millones de muertos en todo el mundo, a menos de dos años de que comenzara una crisis que no sólo devastó a los países pobres, sino que también doblegó a los ricos.
El número de muertos, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins, era de 5.000.425 la mañana de este lunes, lo que equivale aproximadamente al número de personas fallecidas en batallas entre naciones desde 1950, según estimaciones del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo.
Por su parte, el conteo de Reuters consigna 5.233.739 fallecidos más de 246,84 infecciones.
Esto sería sin contar a la gente muere en casa sin atención médica, especialmente en las partes pobres del mundo.
Sólo Estados Unidos ha registrado más de 740.000 vidas perdidas, más que cualquier otra nación.
A nivel mundial, el COVID-19 es ahora la tercera causa de muerte, después de las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares
La aparente desconexión entre riqueza y salud es una paradoja sobre la que los expertos en enfermedades reflexionarán durante años. Pero el patrón que se observa a gran escala, es diferente cuando se examina de cerca. Dentro de cada país rico, cuando se trazan los mapas de muertes e infecciones, los barrios más pobres son los más afectados.
La riqueza también ha desempeñado un papel en la campaña de vacunación mundial, ya que se acusa a los países ricos de bloquear los suministros. Estados Unidos y otros países ya están dispensando vacunas de refuerzo en un momento en que millones de personas en toda África no han recibido ni una sola dosis.