Los trabajadores de los servicios de emergencia de San Antonio, Texas, que atendieron la trágica escena del camión abandonado con decenas de migrantes fallecidos, no han podido procesar la dramática imagen de la que fueron testigos.
“Se estaban cociendo dentro del tráiler. Olí los cuerpos, es difícil de explicar. Era un olor a cocido”, aseguró David Miramontes, director médico de los bomberos.
Fallecieron asfixiadas 53 personas que viajaban en el camión, muchos de ellos menores de edad. Viajaban sin agua ni comida, hacinados en un calor extremo y cubiertos de un condimento para burlar a los perros policía.
Los bomberos aseguran que es la peor tragedia de indocumentados en el país; cuentan que los cuerpos estaban amontonados y “morados”.
Hasta el momento hay cuatro detenidos, entre los que está Homero Zamorano, el conductor del camión que está acusado de un cargo de tráfico de extranjeros con resultado de muerte; otro es Christian Martínez de 28 años, quien intercambió mensajes de texto con Zamorano que incluían detalles técnicos del tráiler y coordenadas en Laredo, Texas, desde donde salió en camión.
Hasta ahora se sabe que hay 27 fallecidos de origen mexicano, seis hondureños y dos niños de Guatemala.