Un jurado federal sentenció este miércoles 2 de agosto a Robert Gregory Bowers a pena de muerte por el tiroteo donde mató a 11 personas en una sinagoga en Pittsburgh, Pennsylvania el 27 de octubre de 2018.
Las autoridades lo han calificado como el peor ataque antisemita de la historia de Estados Unidos.
Bowers fue condenado en junio por el tiroteo y ahora el jurado debía decidir, por unanimidad, si le condenaba a muerte o cadena perpetua sin posibilidad de fianza. La sentencia final la impondrá en todo caso el juez, Robert Colville.
En caso de confirmar la sentencia, la ejecución podría demorarse en cualquier caso años debido a la moratoria del Departamento de Justicia a la pena de muerte.
Bowers, un camionero de 50 años que expresó su odio contra la comunidad judía en redes sociales antes de perpetrar la masacre, estaba acusado de 63 crímenes federales, entre ellos delitos de odio y obstrucción al ejercicio de la religión con resultado de muerte.
El asesino, que iba armado con un rifle AR-15 y otras armas, hirió además a siete personas, incluidos cinco agentes de policía.
Durante las tres semanas que duró el juicio, sobrevivientes, familias de víctimas y policías dieron testimonios emotivos de la masacre; su defensa no puso en duda su culpabilidad, pero trató de evitar que le pudieran condenar a la pena capital alegando que padecía esquizofrenia, epilepsia y otras deficiencias cerebrales.