La séptima jornada del conflicto armado protagonizado por Estados Unidos e Israel contra Irán ha comenzado con una violenta ofensiva sobre Teherán, Líbano y puntos estratégicos del golfo Pérsico.
Mientras explosiones sacuden la capital iraní, la Guardia Revolucionaria de Irán ha emitido una severa advertencia, asegurando que el país está preparado para un “conflicto prolongado” contra las fuerzas agresoras.
El Ejército de Israel confirmó el inicio de una nueva oleada de ataques “a gran escala” dirigidos a objetivos militares en Teherán.
Residentes de la capital de Irán reportaron fuertes detonaciones en diversos puntos de la ciudad.
Por su parte, el sistema de defensa israelí aseguró haber interceptado drones y misiles provenientes de Irán durante la madrugada, sin que se hayan reportado víctimas en territorio israelí hasta el momento.
El general de brigada Ali Mohammad Naeini, portavoz de la Guardia Revolucionaria, declaró que las operaciones actuales de Irán solo representan una “fracción” de su capacidad real.
A pesar de la intensidad de los combates, el Comando Central de EE. UU. afirma que la capacidad ofensiva de Irán ha disminuido notablemente, con una reducción del 90% en ataques de misiles balísticos. El presidente Donald Trump celebró estos resultados, afirmando que las fuerzas de quedarán diezmadas por una década.