Por: ESPN
Londres, Inglaterra.- En un partido chato, los Gunners pegaron en el momento justo, con el gol de Bukayo Saka cuando terminaba el primer tiempo, y luego supieron sostener la ventaja sin grandes sobresaltos y hasta con chances de ampliarla.
El equipo local logró reducir al Colchonero a su mínima expresión: la del sacrificio. En ese aspecto, el conjunto dirigido por el Cholo Simeone fue fiel a su espíritu pero careció de elaboración de juego para recuperarse del primer golpe.
A tal punto, que hubo pasajes del complemento en los que Arsenal mantenía el dominio de la posesión que ostentó en la primera parte y parecía que el conjunto que iba abajo en el marcador era el de Mikel Arteta.
El Aleti, por su parte, tuvo a un Julián Álvarez disminuido en lo físico, sin poder mostrar su mejor nivel, y lo sintió demasiado. Con un planteo bastante conservador, típico de Simeone, todas las fichas de ataque estaban puestas en el Araña, que salvo un par de escapadas en el comienzo del choque, no pudo hacer demasiado.
Sin componer nada brillante, Arsenal hizo gala de su buen juego en equipo para dominar el partido casi de punta a punta. Tuvo la posesión de la pelota, fue paciente y conquistó el gran premio que vino a buscar: la final de la Champions.
Eso no quiere decir que no haya pasado algunos sofocones, porque en el comienzo del segundo tiempo, Giuliano Simeone aprovechó un error garrafal de Saliba para quedar de cara al arco vacío. Gabriel Magalhaes llegó justo para, con muchísimo oficio, incomodarlo en el momento justo para forzarlo a definir mal.
Sorloth, que ingresó en el complemento, también estuvo cerca del empate, tras un centro por bajo desde la izquierda que -con todo a favor- no pudo impactar para enviarla al fondo de la red.
No obstante, la supremacía del local fue suficiente para justificar la victoria. Quiso y buscó más que su rival desde el principio, y por eso su triunfo es difícil de objetar.