Redacción.- Un bebé recién nacido está luchando por su vida en Reino Unido luego de contraer un herpes en su ojo derecho probablemente a causa de los besos que recibió en su bautizo.
Noah tenía solo cuatro semanas cuando su madre, Ashleigh White, notó que su ojo derecho se había inflamado, además le habían aparecido ampollas y no le dejaba de llorar.
El diagnóstico médico dejó helada a la madre de Noah: su pequeño había contraído el virus del herpes simple 1 (HSV-1), conocido como el beso de la muerte.
“Muchos amigos lo abrazaron y lo besaron en el bautizo; podría haber sido cualquiera de ellos”, ha explicado Ashleigh a Metro. “Solo quiero que más gente se dé cuenta de los riesgos y las consecuencias de besar a un bebé, especialmente a un recién nacido cuando sufres de herpes labial porque sé lo desgarrador que puede ser ver a tu bebé tan mal”, ha añadido.
La infección posnatal se produce por el contacto directo del recién nacido con el virus del herpes simple o por contacto con la saliva de una persona con la infección y muchas veces es asintomático.
Aunque el herpes labial en los adultos no es grave, en los recién nacidos o bebés muy pequeños sí puede llegar a serlo, pues su sistema inmune es todavía inmaduro y la infección podría propagarse rápidamente y afectar a los órganos vitales.