Redacción.- El presidente Donald Trump y la Primera Dama, Melania Trump viaja a El Paso y Dayton después de las matanzas que dejaron 31 muertos el fin de semana en un momento en que busca unificar el país contra el racismo y la ideología de los supremacistas blancos.
El mandatario norteamericano propuso hoy fortalecer la verificación de antecedentes penales para quienes compran armas y aseguró que en el Congreso hay un “fuerte apetito” político para aprobar una ley en ese sentido.
“Creo que tanto republicanos como demócratas se están acercando a una ley que haría algo con el control de antecedentes”, dijo Trump.
Esa propuesta ya se había hecho por los demócratas, sin embargo, el Senado, controlado por los republicanos, ha bloqueado esa propuesta al negarse a someterla a voto. Trump explicó que, en los últimos días, ha tenido “muchas conversaciones” con miembros del Legislativo y ha detectado “un apetito muy fuerte” por medidas para el control de antecedentes.
Trump dijo que, “en este momento”, “no hay apetito político” para restringir armas, “Los controles de antecedentes penales son importantes. No quiero armas en manos de gente inestable, de gente con rabia o con odio, gente enferma”, aseveró.
El presidente de los EEUU visitará primero a Dayton, donde un hombre asesinó a nueve personas la madrugada del domingo antes de ser abatido por policías. Por la tarde, llegará a El Paso, donde un ataque dejó 22 asesinados el sábado en un supermercado de esta ciudad fronteriza de Texas.
Instantes antes de partir, el mandatario también desestimó las acusaciones de sus detractores, que dicen que su retórica sobre la raza y los inmigrantes ha alimentado el extremismo violento. “Mis críticos son políticos. En muchos casos se presentan a la presidencia”, dijo a los periodistas de la Casa Blanca. “Creo que mi retórica une a la gente”, dijo minutos antes de partir.