Los casos de sarampión en Estados Unidos alcanzaron su punto máximo desde que el país erradicó la enfermedad en el 2000.
Desde principios de año se han registrado 1,277 casos, según un conteo de datos de los departamentos de salud estatales, realizado por NBC News.
A principios de 2025, el país registró sus primeras muertes por sarampión en una década: dos menores de edad en Texas y un adulto en Nuevo México. Ninguno de ellos estaba vacunado contra la enfermedad.
Sin embargo, sigue habiendo brotes periódicos, como el que se produjo en una comunidad menonita en el oeste de Texas a principios de este año.
Las tasas de vacunación en el condado de Gaines, el epicentro del brote, son particularmente bajas: en el año escolar 2023-24, el 82% de los alumnos de jardín de niños del condado habían recibido dos dosis de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola, muy por debajo de la tasa del 95% necesaria para frenar la propagación.
El resurgimiento del sarampión puede atribuirse, en parte, al descenso de las tasas de vacunación tanto a nivel mundial como nacional.
El brote en el oeste de Texas es similar al que se produjo en 2019 entre comunidades judías ortodoxas de Nueva York donde hay bajas tasas de vacunación. EEUU registró 1,274 casos ese año, cuando una agresiva campaña de vacunación ayudó a contener la propagación en ese entonces.