El martes 17 de febrero habrá un eclipse solar anular, comúnmente llamado “anillo de fuego”, y que ha despertado gran expectación y también numerosas creencias populares.
Se le llama así debido a que la Luna se encuentra cerca del apogeo, su disco aparente es aproximadamente un 1,1 % más pequeño que el del Sol. A mitad del eclipse, la umbra (la sombra) lunar nunca llega a la Tierra; en cambio, la antumbra alcanza la superficie, permitiendo que un brillante anillo de luz solar permanezca visible, un signo de anularidad.
La trayectoria de la anularidad es un estrecho corredor de unos 616 km de ancho que recorre en su totalidad regiones remotas de la Antártida y el océano Antártico adyacente, según la NASA.
Dado que la línea central nunca cruza continentes habitados aparte de la Antártida, prácticamente todas las zonas pobladas verán, en el mejor de los casos, un eclipse parcial superficial, poco después del amanecer local en Sudáfrica o al atardecer en el sur de la Patagonia.
La duración máxima de la anularidad es de 2 minutos y 20,9 segundos.
Fuera de esta trayectoria, se podrá ver un eclipse parcial en el resto de la Antártida y en zonas limitadas del sur de África y el extremo sur de Sudamérica.
Debido a su aislamiento geográfico y a que la salida del Sol se produce en la mayoría de las zonas terrestres, la NASA aún no ha anunciado campañas científicas específicas, eventos de divulgación pública ni transmisiones en directo para este eclipse.
En siete meses, el 12 de agosto de 2026, se producirá un eclipse solar total que cruzará Groenlandia, Islandia y España, para el cual la NASA está realizando preparativos de divulgación.