La ola de calor que ya cumplió una semana en Canadá, ha provocado la muerte de al menos unas 500 personas, además decenas de incendios forestales e inundaciones en el oeste del país.
“Es una consecuencia directa de la crisis climática”, según advierten los especialistas.
La directora forense de la provincia de Columbia Británica, Lisa Lapointe, la región más afectada, señaló que el número de muertes súbitas registradas en la última semana se eleva ya a 719.
Explicó que esta cifra es tres veces más alta de lo que es normal para ese periodo, por lo que casi 500 muertes son consecuencia de la ola de calor que disparó los termómetros.
La cifra seguirá aumentando en los próximos días, lamentó, ya que muchas de las personas que han muerto son personas de la tercera edad, que vivían solos en hogares sin aire acondicionado o que no estaban preparados para elevadas temperaturas.
El “domo de calor” como se conoce el fenómeno meteorológico consiste en una montaña de aire caliente que “se ha quedado atascada” en las capas altas de la atmósfera y no solo ha provocado centenares de muertes sino también incendios y el desbordamiento de ríos.