Cuauhtémoc Cárdenas, histórico líder de la izquierda mexicana, ha fallecido este miércoles a los 92 años.
Nació el 1 de mayo de 1934 en la Ciudad de México, siendo hijo del general Lázaro Cárdenas del Río, ex Presidente de la República y una de las figuras más emblemáticas de la historia nacional.
Desde su infancia y juventud estuvo profundamente ligado al acontecer político del país, creciendo bajo el legado de las grandes reformas cardenistas como la expropiación petrolera y el reparto agrario.
Ingeniero civil por la UNAM, su trayectoria partidista comenzó dentro de las filas del Partido Revolucionario Institucional, instituto político en el cual militó durante décadas y a través del cual ocupó diversos cargos de relevancia administrativa.
El político pasó por varios cargos destacados a lo largo de su trayectoria: fue gobernador de Michoacán (1980-1986), jefe de Gobierno del Distrito Federal (1997-1999) y aspirante a la presidencia de la República en tres ocasiones (en 1988, 1994 y 2000).
Ante todo se convirtió en un referente, considerado para muchos como líder moral de la izquierda mexicana y precursor de la transición democrática en México.
A mediados de la década de 1980, comenzó a liderar junto con Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros destacados correligionarios la Corriente Democrática al interior del PRI. Este grupo exigía una mayor apertura democrática, la democratización de los procesos internos del partido oficial y un retorno a los principios sociales de la Revolución Mexicana.
Ante la negativa de la dirigencia priista a aceptar estas demandas y la imposición de la candidatura presidencial de Carlos Salinas de Gortari, Cárdenas y sus seguidores decidieron romper con el régimen establecido.
Esa ruptura dio origen al Frente Democrático Nacional para las elecciones federales de 1988, coalición opositora que unificó a diversas fuerzas de izquierda e independientes en torno a su candidatura presidencial.
Su campaña despertó un entusiasmo popular sin precedentes en la historia moderna de México, logrando movilizar a millones de ciudadanos hartos del sistema de partido hegemónico. La jornada electoral del 6 de julio de 1988 quedó marcada por la histórica caída del sistema de cómputo, un episodio de fraude electoral ampliamente documentado que impidió su llegada a la presidencia en medio de una profunda crisis de legitimidad estatal.
Tras aquellos comicios, Cárdenas se convirtió en el principal artífice de la transición democrática al fundar en 1989 el Partido de la Revolución Democrática, consolidando por primera vez a la izquierda mexicana en una fuerza política nacional organizada. Bajo su liderazgo, el PRD resistió una intensa persecución política y el asesinato de numerosos militantes en distintas regiones del país, manteniendo viva la exigencia de sufragio efectivo y respeto al voto popular.
Su gestión al frente de la Ciudad de México sentó las bases institucionales, democráticas y administrativas para los gobiernos de izquierda que le sucederían en la capital durante las siguientes décadas.
Asimismo, compitió nuevamente por la presidencia de la república en los procesos electorales de 1994 y 2000, abriendo camino para que la alternancia política se consolidara finalmente en el año 2000.
A lo largo de su longeva trayectoria pública, Cárdenas se ha distinguido por su férrea defensa de los recursos energéticos nacionales, posicionándose constantemente en contra de la privatización de la industria petrolera y eléctrica.