La cifra de víctimas mortales por los incendios que han devastado la isla de Maui, Hawaii, ya se elevó a 96 y la prioridad se centra en seguir buscando a los cientos de desaparecidos.
Aunque se teme que lo peor esté por llegar, porque se espera que los equipos de búsqueda apoyados por perros especialistas, hallen muchos más cadáveres entre las ruinas carbonizadas de la histórica ciudad turística de Lahaina.
La catástrofe se ha visto durante la última semana, en lo que se ha convertido en el fuego más dramático en Estados Unidos en el último siglo.
En muchas zonas no hay electricidad ni cobertura móvil para contactar con las personas no localizadas y sus familiares y amigos se han movilizado en las redes sociales pidiendo ayuda para encontrarlos.
En un vídeo de actualización publicado por el gobernador de Hawaii, Josh Green, dijo que más de 2.700 estructuras habían quedado destruidas en Lahaina con un valor estimado de 5.600 millones de dólares.
Hay áreas de Lahaina y Upper Kula en los que no se puede beber el agua corriente, ni siquiera hervida y se recomienda usar agua embotellada para beber, cepillarse los dientes, hacer hielo y preparar alimentos hasta nuevo aviso. Por ello se han habilitado varios puntos de suministro de agua potable, lo mismo que para alimentos y otras necesidades.