Redacción GMN | Durante la guerra de doce días entre Irán e Israel, ataques israelíes causaron la muerte de quince científicos nucleares y decenas de altos mandos iraníes, dejando en evidencia una grave falla de seguridad. Esto provoca una respuesta interna sin precedentes del régimen persa.
El gobierno iraní ha respondido con una campaña masiva de arrestos y aumento del control militar en todo el país. Se acusa a los detenidos de colaborar con servicios extranjeros. Sin embargo, organizaciones denuncian que las detenciones afectan principalmente a opositores y minorías como los kurdos.
Más de 700 personas han sido detenidas desde el 13 de junio por supuestos vínculos con el Mosad y seis han sido ejecutadas. Grupos de derechos humanos denuncian que las confesiones son forzadas y que el régimen busca infundir miedo entre la población crítica.
Además, el Parlamento planea endurecer las leyes contra el espionaje y la difusión de información crítica, con penas que podrían incluir la muerte. Periodistas exiliados también han denunciado amenazas del régimen, que revelan un clima creciente de persecución y censura.