Un joven de 17 años, que disparó el martes contra los participantes de las protestas raciales en Wisconsin, ha sido acusado por las autoridades del homicidio de dos personas y de herir a una más con su arma.
Kyle Rittenhouse idolatraba a la policía y defendía el uso de las armas en sus redes sociales, por eso la noche del 25 de agosto se encaminó a las manifestaciones para, según él, “proteger a la gente y a los negocios”.
Una serie de vídeos que se difundieron a través de las redes sociales, muestran la presencia de Rittenhouse esa noche y el momento en el que dispara contra los manifestantes.
El las imágenes, se observa a Rittenhouse huyendo de un grupo de personas que le perseguían, se escucha un tiro que alguien hace al aire y el joven dispara cuatro veces a la cabeza del hombre que tenía más cerca.
Minutos más tarde continúa la huida mientras algunas personas le señalan y le siguen; el jovencito cae al suelo y le dispara a dos hombres que iban a detenerlo, a uno en el pecho y al otro en el brazo. El joven se levanta y sigue caminando, siempre con su rifle en mano.
“¡Es el tirador!”, gritaron varias personas unas calles más adelante donde al menos cuatro coches de policía están esperando, finalmente al verse acorralado levanta los brazos y se acerca poco a poco a los agentes.
Las autoridades desconocen si el joven acudió a las protestas para sumarse al llamamiento de una milicia local que se hace llamar Kenosha Guard y que pretendía hacer labores de seguridad, o si asistió a las manifestaciones solo.
El jovencito solía colgar en sus cuentas en las redes sociales fotos en las que vestía camisetas con la frase Blue Lives Matter –el lema que replica el Black Lives Matter pero en defensa del trabajo policial– y con su rifle colgando de un brazo. También mostraba imágenes de policías que habían muerto en actos de servicio.
La ciudad continuará bajo un estricto toque de queda hasta el próximo domingo. El presidente Trump ha ordenado el envío de fuerzas federales para sofocar las protestas que no han cesado desde el domingo pasado, cuando un policía disparó siete veces por la espalda a Jacob Blake, un joven negro de 29 años.