La Corte Suprema de Estados Unidos concedió el martes en la tarde una suspensión de la ejecución de Rubén Gutiérrez, de 47 años, condenado por el asesinato de una mujer mayor en 1998.
La ejecución por inyección letal estaba programada para el 16 de julio a las 6:00 p.m. en el Centro Penitenciario de Huntsville, en Texas e iba a ocurrir luego de que miembros de la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas rechazaron un pedido de clemencia.
Gutiérrez resultó convicto por la muerte de Escolástica Harrison, en Brownsville, un caso que se remonta a 1998, cuando asesinó a Escolástica Harrison, una mujer de 85 años para robarle los ahorros de toda su vida. En 1999, un jurado declaró a Gutiérrez culpable de asesinato y lo condenó a muerte.
El hispano durante años ha pedido pruebas de ADN que asegura que le ayudarían a demostrar que no apuñaló y mató a la víctima.
Según los fiscales, el asesinato de la anciana, quien trabajaba como administradora de un parque de casas móviles y era una maestra jubilada, se produjo durante un intento de robar más de 600,000 dólares que esta tenía escondidos en su casa por desconfiar de los bancos.
Gutiérrez, de 47 años, ha sostenido durante mucho tiempo que él no mató a Harrison. Y sus abogados dicen que no hay evidencia física ni forense que lo relacione con el asesinato. Otras dos personas también fueron imputadas en el caso.
Gutiérrez sería el tercer recluso ejecutado este año en Texas, el estado donde más se aplica la pena capital en el país y el décimo en EEUU.