La llegada del Talibán a Kabul, la capital de Afganistán, despertó el miedo en los ciudadanos, principalmente en las mujeres, pues podrían perder sus derechos sociales y económicos que ganaron en las dos últimas décadas.
El Talibán impone una interpretación radical y restrictiva de la ley islámica que restringe notablemente la participación de las mujeres; reducen su rol hasta casi convertirlas en meros objetos.
Algunos cambios ya se han hecho notables, por ejemplo:
- Los principales canales de televisión transmiten la llegada del Talibán al poder, pero las mujeres han estado notablemente ausentes de los principales canales de noticias.
- Ni vestidos, ni maquillaje; una afgana comentó que ahora al salir, tiene que llevar la burka traje que impide ver completamente el cuerpo de la mujer), pues así lo ordenan los talibanes, y un hombre tiene que acompañarla.
- Fotos en redes muestran que exhibidores con imágenes de mujeres sin velo, con maquillaje y con vestidos de fiesta estaban siendo arrancadas o tapadas con pintura.
- “No sé cómo será nuestro futuro” declaró una joven mientras busca una manera de salir, pues comenta que tenía muchos planes para su futuro, pero ahora no puede ir al trabajo ni a la universidad
Un claro reflejo de ello es lo sucedido con la corresponsal inglesa de CNN, Clarissa Ward, quien se convirtió en tendencia luego de verse obligada a cambiar radicalmente su vestimenta por una abaya.
RAWA (Revolutionary Association of the Women of Afghanistan) es una organización fundada en 1977 para promover los derechos de las mujeres en Afganistán. Su papel cobra especial importancia ahora que los talibanes volvieron al poder.
Por su parte, Mahbouba Seraj, una activista por los derechos de las mujeres y los niños en Kabul le dijo a la BBC que no le servía a nadie si todas las mujeres abandonaban el país y agregó que está dispuesta a dialogar y trabajar con el Talibán.