Julio Fernández | Piedras Negras, Coah.- Esta crisis no respeta creencias, nacionalidades, colores y mucho menos edades. La cara más vulnerable e inocente, son los niños, que a pesar de una exhausta caminata junto a sus padres, llegan felices a su destino mexicano, que es Piedras Negras, pero que ellos mismos saben que su misión es cruzar a los Estados Unidos.
Tal es el caso de Jeiny, quien llegó muy contento junto a su primo Rubén, ambos de 3 años, originarios de Honduras; llegaron con sus respectivas madres; Jeiny tiene un hermanito recién nacido de nombre Rómulo, y Rubén, una hermana llamada Lesla.
Rómulo tuvo que ser atendido en el filtro de salud de la carretera 57 porque presentaba deshidratación y luego de ser estabilizado, se quedo dormido. En todo momento contando con la protección de su hermano mayor, quien permaneció a su lado a pesar del cansancio.
A pesar de ser solo un niño, Jeiny sabe perfectamente cual es su objetivo, dijo que se dirigía a Eagle Pass.
Al menos el 33% de migrantes en todo Mexic son menores y muchas veces no por decisión propia; muchos padres intentan cruzar el río Bravo junto a ellos, aunque su vida corra riesgo.
Detrás de cada migrante, hay historias impensables, hacen todo y de todo para llegar a la frontera, en ocasiones sin importar los peligros que sus pequeños puedan enfrentar.