El Grupo Interdisciplinario de Expertos y Expertas Independientes (GIEI) confirmó la participación de la Marina durante la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, con labores de espionaje e infiltración de los estudiantes y mecanismos de contrainsurgencia.
La Marina de México fue parte activa en la manipulación y ocultamiento de pruebas en la investigación posterior, así como en la construcción de la versión oficial del gobierno de entonces que resultó ser falsa.
Los expertos, nombrados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), presentaron un nuevo informe (el primero durante la administración de AMLO) que se basa en documentos y videos militares y de inteligencia que estuvieron ocultos durante seis años. Aunque el acceso a algunos registros fue bloqueado en ocasiones, finalmente fueron proporcionados gracias a la intervención directa del mandatario.
El 27 de octubre de 2014, un mes después de la desaparición de los 43 normalistas, Marinos estuvieron presentes en el basurero de Cocula, donde descargaron y manipularon bultos con contenido desconocido y encendieron una hoguera cerca de los puntos donde, supuestamente, los jóvenes fueron asesinados y calcinados.
Horas después de esa actuación, que se realizó sin presencia de más autoridades y no consta en el expediente de investigación de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), el gobierno de Enrique Peña Nieto anunció la detención de cuatro presuntos implicados y, por primera vez, dio a conocer al público que tenía indicios de que el basurero de Cocula había sido el punto de exterminio.
El GIEI obtuvo videos inéditos que demuestran que dos vehículos oficiales de la Semar y al menos 12 elementos navales acudieron al basurero y manipularon la escena el 27 de octubre de 2014, entre las 6:39 y las 7:42 horas.
En el lugar desfilaron más de 40 personas de la Semar, la Policía Federal, la PGR y el Ejército, hasta la llegada del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), se había acordonado y asegurado la zona, tras horas de manipulación y contaminación de la supuesta escena del crimen.
Antes de estos hallazgos solo se sabía que la Marina había participado como cordón de seguridad perimetral para las actividades de la PGR en el basurero de Cocula y con la intervención de buzos en el río San Juan.
Los investigadores dijeron que había más de 100 horas de videos, pero que se concentraron en revisar los del 27 de septiembre.
En 2019 el gobierno actual dijo que la investigación sería reiniciada de cero. Hasta ahora nada se sabe del paradero de los estudiantes, visto como uno de los casos más atroces ocurridos en los últimos años.