Las rupturas de diques han dejado atrapadas a más de 10 mil personas en Guzhen al este de China a medida que se gravan las inundaciones en buena parte del país.
Wang Qingjun, secretario del Partido Comunista en Guzhen, dijo que las aguas llegaron a tres metros, por lo que unos mil 500 bomberos se movilizaron para realizar rescates en la provincia, donde ya son varias semanas de lluvias intensas.
De hecho, la Administración Meteorológica informó que se pronostican nuevas lluvias a lo largo de los ríos Amarillo y Huai en los próximos tres días.
El fenómeno ha dejado como consecuencia la muerte de 141 personas y tantos más desaparecidos desde principios de junio, con más de 150 mil viviendas dañadas.
Los daños económicos suman alrededor de 9 millones de dólares, según los cálculos.
El domingo se dinamitó un dique en Anhui para permitir que las aguas de la inundación fluyeran río abajo. Tanto el Yangzte, el río más caudaloso de China, como el Amarillo al norte están rebalsando luego de las lluvias torrenciales.