Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), beber alcohol con frecuencia y en exceso durante la pandemia podría comprometer y debilitar el sistema inmunológico y el organismo se vuelve más propenso a adquirir el virus.
Estar en casa ha llevado a miles de personas a ver en el alcohol un pasatiempo o una manera de hacer más llevadero el confinamiento.
“La ansiedad y el nerviosismo, sumadas a una cantidad mayor del tiempo libre, hace que muchos quieran tomarse una copa de más en casa”
El alcohol está asociado con una variedad de enfermedades transmisibles y no transmisibles, además de trastornos mentales.
Otro tema es una advertencia de que el alcohol es detonante de violencia intrafamiliar, pues el consumo en los hogares confinados puede generar confrontaciones.