El primer ministro irlandés, Micheál Martin, afirmó este lunes sentirse “conmocionado” tras la muerte de cinco adolescentes en un accidente ocurrido en la autopista M9, en el condado de Kildare, mientras las autoridades expresan su preocupación por una práctica que, en algunos casos, estaría alimentada por las redes sociales.
Los cinco jóvenes murieron alrededor de las 03:00 del domingo, cuando el BMW en el que viajaban circulaba en sentido contrario por la M9 y chocó de frente con otro vehículo entre las salidas 3 y 4, cerca de Moone.
Jeremy O’Brien, de 18 años, de Carlow.
Alex McCarthy, de 17 años, de Carlow.
Joey Carthy, de 15 años, de Athy.
Jack Kennedy, de 17 años, de Athy.
Kamil Pustkowski, de 17 años, de Limerick.
Las familias de los adolescentes ya fueron informadas y a cada una se le asignó un oficial de enlace.
La Garda Síochána, la policía irlandesa, aún no prevé confirmar oficialmente las identidades durante varios días. Los cuerpos de los cinco adolescentes fueron trasladados al Hospital General de Naas, donde se realizarán los exámenes post mortem.
Cuatro integrantes de una familia de Carlow que viajaban en el otro automóvil resultaron gravemente heridos. Una mujer de 40 años y un hombre de unos 30 años permanecen en estado crítico, mientras que una mujer de unos 20 años y un niño de siete años se encuentran en estado grave.
El primer ministro irlandés se declaró “conmocionado y entristecido” por el accidente y se mostró especialmente alarmado por el hecho de que algunos de estos actos se cometan “para conseguir un ‘me gusta’ en las redes sociales”.
Martin consideró que no puede haber “ninguna tolerancia” con este tipo de comportamiento.
John Joe O’Connell, responsable de un sindicato de policías irlandeses, afirmó este lunes en la cadena RTÉ que grupos de jóvenes utilizan las redes sociales para “superarse unos a otros”, grabando sus interacciones con la policía y provocando deliberadamente persecuciones.
Los investigadores analizan las circunstancias que llevaron a la colisión, incluido si el BMW había sido robado. Hasta ahora no se ha establecido ninguna conexión entre los adolescentes y alguna red criminal.
La preocupación de las autoridades no se limita al riesgo vial: la difusión de videos y desafíos en plataformas sociales puede convertir conductas peligrosas en una forma de obtener notoriedad o competir entre pares.
El caso también reabre el debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales frente a contenidos que muestran o incentivan conductas temerarias.