Un allanamiento destapó una presunta red de despojos en Benito Juárez, donde vecinos de la Colonia del Valle buscan que se investigue un problema que se extiende por toda la capital.
Lo que comenzó con la indignación vecinal tras una irrupción nocturna captada por cámaras de vigilancia en la calle Matías Romero, en pleno corazón de la Colonia del Valle, se convirtió en la gota que colmó el vaso de una problemática estructural que asfixia a la Ciudad de México (CDMX): la operación de redes dedicadas al despojo inmobiliario.
La noche del 22 de julio de 2026, los chats de alerta ciudadana de la alcaldía Benito Juárez colapsaron tras registrarse el momento en que una mujer, identificada posteriormente como Virginia “N” —quien trascendió que labora como mediadora del Tribunal Superior de Justicia de la CDMX—, ingresó de manera ilegal al inmueble marcado con el número 18 de Matías Romero e intentó desactivar los sistemas de videovigilancia.
Aunque fue presentada ante el Ministerio Público, las autoridades la dejaron en libertad por falta de pruebas, mientras que la mujer señalada argumentó haber comprado dicho predio; no obstante, el verdadero propietario denunció el despojo, provocando un bloqueo vecinal sobre la avenida Coyoacán que se prolongó casi tres días.
Sin embargo, este caso no es aislado; la numeralia oficial revela un problema creciente en la capital. De acuerdo con datos de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de la CDMX, durante el 2025 se iniciaron 3 mil 797 carpetas de investigación por el delito de despojo, es decir, que en promedio se abrieron 10 indagatorias cada día por este ilícito.