Las autoridades sanitarias africanas han confirmado un nuevo brote de ébola en la provincia de Ituri, al noreste de la República Democrática del Congo, una de las zonas con más episodios de violencia del país.
El saldo hasta el momento es de 245 casos y 80 muertes sospechosas, de las que cuatro ya han sido confirmadas mediante pruebas de laboratorio.
La situación es especialmente preocupante por el contexto de inestabilidad que vive esta región que hace frontera con Uganda y Sudán del Sur, donde hay miles de desplazados huyendo de los enfrentamientos armados.
La RCD y la Organización Mundial de la Salud mantienen activados los protocolos de emergencia y han intensificado la coordinación con los países vecinos para evitar la expansión del virus a estos países.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África confirmaron el brote tras detectar el virus en 13 de las 20 muestras analizadas por el Instituto Nacional de Investigación Biomédica de Kinshasa.
Las autoridades sanitarias han identificado focos principales en las zonas de Mongwalu, Rwampara y Bunia, donde trabajaba el presunto paciente cero de este nuevo brote: un enfermero fallecido a finales de abril tras presentar sintomas como fiebre, hemorragias y vómitos intensos.
Cepa desconocida
La cepa detectada corresponde al virus Bundibugyo, que es menos frecuente que la variante Zaire y frente a la que existen menos tratamientos y vacunas.
Esto complica la respuesta sanitaria y eleva el temor a que se propague la enfermedad en una zona con infraestructuras médicas bastante limitadas.
Ante la gravedad de la situación, organizaciones internacionales como Médicos Sin Fronteras ya preparan una respuesta de emergencia a gran escala.
La ONG ha anunciado el despliegue de equipos médicos, centros de aislamiento y material sanitario para contener el brote y reforzar la vigilancia epidemiológica en las áreas afectadas.
También trabajan en campañas de información para evitar contagios y reducir la desconfianza hacia el personal sanitario, que es un problema recurrente en anteriores epidemias de ébola en la región.