Miles de cubanos de distintas ciudades del país salieron a las calles en protesta por los cortes de luz, la escasez de agua y la falta de alimentos.
Se trata de una crisis que se hace insostenible para los habitantes, que ven como día a día su vida cotidiana es más difícil de subsistir.
En al menos cuatro puntos del territorio nacional se sucedieron protestas populares en las que se pedía “¡Corriente y comida!” pero también se reclamaba “¡Libertad!”.
En las ciudades de provincia y los pequeños pueblos apenas cuentan con fluido eléctrico unas pocas horas de cada jornada, mientras que en La Habana las autoridades han implementado un programa de apagones todavía muy alejado de los largos cortes que sufren otros territorios.
Para el gobernante Miguel Díaz-Canel, “terroristas radicados en Estados Unidos” son los que han provocado la revuelta al incentivar “acciones contra el orden interior del país”.
Por su parte, los diplomáticos de EEUU declararon el domingo que vigilan las protestas y pidieron al Gobierno que escuche a los manifestantes.
“Instamos al Gobierno de Cuba a respetar los derechos humanos de los manifestantes y abordar las necesidades legítimas del pueblo cubano”, publicó la embajada de Estados Unidos en La Habana.