Donald Trump ha vuelto a hacerlo, entre sus últimas publicaciones a través de redes sociales, el Presidente de Estados Unidos ha propuesto la modificación del nombre de Nuevo México a “Nueva América”, en un aparente intento de desligar simbólicamente el territorio del país con el que hace frontera, México.
Todo ello, en medio de unas relaciones bilaterales que, en los últimos años, han estado marcadas por tensiones recurrentes.
Durante su segundo mandato, que comenzó en 2025, Trump ha tratado numerosas veces de llevar a cabo cambios en la toponimia del país. De hecho, incluso antes de asumir el cargo ya adelantó que cambiaría el nombre del Golfo de México al Golfo de América, y consiguió cumplir su promesa (aunque solo a nivel nacional).
Y en agosto de 2026, firmó una orden ejecutiva para hacer lo mismo con el Lago Ontario.
Ahora, una de las reacciones más destacadas a la idea del Presidente fue la de la propia gobernadora Michelle Lujan Grisham, quien señaló rotundamente que “el nombre de Nuevo México no está en discusión”. Y es que este territorio de 314.915 kilómetros cuadrados y ubicado al norte de Chihuahua y Sonora no tiene unos orígenes vinculados a lo que hoy conocemos como México: su historia comienza muchísimo antes.
¿Puede Trump cambiar el nombre de un Estado?
De acuerdo con el Artículo IV de la Constitución de EEUU, que regula el equilibrio del gobierno federal y el gobierno estatal, cualquier alteración estructural de los estados o sus límites requiere el consentimiento tanto de las legislaturas estatales involucradas como del Congreso federal.
En otras palabras, Donald Trump puede proponer el cambio pero sin la aprobación de la Legislatura de Nuevo México, o sin el voto ciudadano a través de un referéndum, este no podría hacerse realidad.