Al menos cinco personas murieron y 15 resultaron heridas en el norte de Tailandia a causa de deslizamientos de tierra e inundaciones vinculadas al tifón Kajiki, informaron este jueves autoridades de gestión de desastres, mientras el país se prepara para más lluvias intensas en los próximos días.
El ciclón tocó tierra en Vietnam el lunes y avanzó hacia Laos y Tailandia con precipitaciones torrenciales, debilitándose a depresión tropical a medida que se internó tierra adentro.
De acuerdo con el Departamento de Prevención y Lucha contra Desastres (DDPM), las víctimas y los heridos se registraron en 12 provincias del norte, con especial impacto en Nan, Chiang Rai y Mae Hong Son, donde se produjeron inundaciones repentinas que destruyeron puentes y aislaron localidades.
Desde el domingo, al menos siete personas permanecen desaparecidas, y más de mil 800 hogares y 6 mil 300 personas se han visto afectadas.
El paso de Kajiki por la región dejó un rastro de daños que comenzó en Vietnam, donde las autoridades ordenaron la evacuación de decenas de miles de personas ante la amenaza de vientos y marejadas. Tras tocar tierra, el sistema continuó su desplazamiento hacia Laos y el norte de Tailandia, con lluvias de gran intensidad que han saturado cuencas y laderas en provincias montañosas.
Las autoridades locales han priorizado la apertura de corredores viales y la instalación de refugios temporales, al tiempo que evalúan daños en infraestructura hidráulica.
El Departamento Meteorológico de Tailandia (TMD) pronostica lluvias continuas hasta la próxima semana en las regiones norte, noreste y central, con avisos de precipitaciones fuertes a muy fuertes y vientos intensos en varios distritos.
El país experimenta habitualmente lluvias monzónicas entre junio y septiembre, pero el carácter extremo de los episodios —marcado por acumulados intensos en lapsos cortos y mayor imprevisibilidad— ha sido objeto de atención por parte de especialistas. En esta ocasión, el arrastre de humedad desde el Mar de China Meridional y la orografía de las provincias del norte han confluido para exacerbar el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos.