Lorena Ramírez y su hija Rocío, quien cuando era niña se llamaba Juana, se reencontraron tras 27 años luego de que en octubre de 1995, la pequeña entonces de 3 años, se perdió de la vista de sus padres en el famoso Bosque de Chapultepec.
Lorena Ramírez y sus tres hijos habían ido de paseo al zoológico, acompañados por la hermana de su esposo y su pareja, pero cuando los adultos empezaron a despedirse, en ese lapso, Juanita desapareció.
Inmediatamente pidieron ayuda al guardia de seguridad para que cerrara la puerta del parque y que pudiera encontrar a su niña. El guardia se negó, por la cantidad de gente que había.
“Esperamos hasta que saliera la última persona para ver si alguien nos estaba esperando para entregar a la niña, pero eso no pasó”
Tras ello la familia reportó de inmediato la desaparición en Centro de Apoyo a Personas Extraviadas y Ausentes donde les dijeron que esperaran 72 horas, “porque quizá se había ido por ahí y que luego regresaba”.
A Juana se la llevó una familia que le puso un nuevo nombre -Rocío- creció en Toluca, donde algunos vecinos le decían que la mujer con la que vivía no era su madre. Un día se lo preguntó y ella dijo que la había encontrado en Chapultepec “Me trataban mal”.
Sentía que no pertenecía a esa familia, y cuando se casó, su esposo la animó a que buscara información sobre niños perdidos y robados en Internet, ahí fue donde encontró una foto de ella.
Tardó 8 años en decidirse a buscar a su familia y publicó un mensaje en Internet en el que decía que estaba buscando a sus padres biológicos y que creía que podía ser la niña de la foto. Quien le respondió fue una hija de Lorena con quien se puso de acuerdo para reencontrase.
Así es como regresó con su mamá otra vez, la Fiscalía les dijo que, para certificar que en verdad eran madre e hija, debían hacerse una prueba de ADN. El examen determinó con “un 99,99%”.