El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, informó al Congreso que el próximo 11 de mayo pondrá fin a las emergencias nacionales para enfrentar al COVID-19, ya que la mayor parte del mundo está viviendo más cerca la normalidad a casi tres años que se declarara la pandemia.
Se dio a conocer que con ello, se le daría al virus un trato de amenaza endémica a la salud pública que puede ser manejada a través de las autoridades normales de las agencias.
Esto haría también que la administración de vacunas y tratamientos ya no estuviesen bajo la gestión directa del Gobierno federal.
Se espera que los costos de las vacunas se disparen una vez que el Gobierno deje de comprarlas, y Pfizer afirma que cobrará hasta 130 dólares por dosis.
Más de 1.1 millones de personas en Estados Unidos fallecieron por COVID-19 desde 2020, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, cifra que incluye unas 3,700 la semana pasada.
El lunes, la Organización Mundial de la Salud declaró que el coronavirus sigue constituyendo una emergencia sanitaria mundial, pese a que un grupo consultivo clave del organismo determinó que la pandemia podría estar acercándose a un “punto de inflexión”.