El sur de California siguió enfrentando vientos peligrosos, aunque podría recibir algunas lluvias muy necesarias este fin de semana, indicaron los meteorólogos, lo que reduce las perspectivas de otra ronda de incendios forestales mortales en Los Ángeles, aunque incluso una pequeña cantidad de precipitación podría crear nuevos desafíos como la escorrentía de cenizas tóxicas.
La alcaldesa Karen Bass emitió una orden ejecutiva para acelerar los esfuerzos de limpieza en las áreas quemadas y mitigar los impactos ambientales de los contaminantes relacionados con el fuego. Ordenó a los equipos que eliminaran la vegetación, apuntalaran las laderas, instalaran barreras y reforzaran las carreteras antes de la posible lluvia del fin de semana, que podría generar flujos de lodo y escombros.
Los expertos advierten que las llamas desencadenaron complejas reacciones químicas en la pintura, los muebles, materiales de construcción, coches, aparatos electrónicos y otras pertenencias, convirtiendo objetos corrientes en cenizas potencialmente tóxicas que requieren equipos de protección para manipularlas con seguridad.
Las cenizas pueden contener plomo, amianto o arsénico, así como nuevos materiales sintéticos.
“Gran parte son productos derivados del petróleo y diferentes compuestos que implican un riesgo extremo de incendio cuando entran en combustión”, indicó Scott McLean, ex jefe adjunto de la oficina de comunicaciones del Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California.
Los científicos siguen tratando de entender exactamente qué efectos tienen esos cambios químicos en la salud humana, no sólo en California, sino también en lugares como Maui y otras zonas afectadas por incendios forestales.